El archivo no empieza aquí
Este no es un comienzo.
Tampoco una presentación.
Si llegaste hasta aquí pensando que este texto iba a explicarte algo, ya estás leyendo desde el ángulo equivocado.
Los archivos verdaderos no nacen el día que se abren al público.
Se acumulan en silencio.
En preguntas que nadie respondió bien.
En intuiciones que no encajaron.
En lecturas que dejaron más dudas que certezas.
Este archivo existe porque algo no cerró.
No porque falte información, sino porque sobra interpretación impuesta.
Porque lo dado como definitivo suele ser solo lo más repetido.
Porque lo sagrado, lo histórico, lo científico y lo simbólico rara vez se estudian juntos… y casi nunca sin intermediarios.
Aquí no se prometen respuestas finales.
Se documentan rastros.
Fragmentos.
Coincidencias incómodas.
Patrones que reaparecen cuando uno deja de mirar en línea recta.
Este no es un lugar para convencer.
Es un espacio para pensar sin permiso.
El lector no es público.
Es testigo.
No se entra aquí para estar de acuerdo, sino para detenerse.
Para leer más lento.
Para sospechar de lo obvio.
Para aceptar que algunas verdades no se revelan, se recuerdan.
Nada de lo que aparezca en este archivo exige fe.
Pero casi todo exige atención.
Si buscas certezas, este no es el sitio.
Si buscas preguntas bien formuladas, quizás sí.
El archivo no empieza aquí.
Aquí solo se abrió.
Y una vez abierto,
ya no se cierra igual.